Un lugar perfecto para desconectar, en plena naturaleza, pero al mismo tiempo cerca de enclaves imprescindibles. 

La casita acogedora y con todo lo necesario. Un detalle que haya juegos de mesa y libros. La finca está muy bien cuidada y se nota. Es un placer estar en el porche, en las mesas exteriores de madera o en la hamaca. En definitiva, 100% recomendable.